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BODAS GAYS
DECADENCIA DEL COMPROMISO
Por: Mónica Martínez A.
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Ante todos estos nuevos rollos que traemos en el Distrito Federal sobre la posible aprobación del matrimonio homosexual como tal, Inicié un pequeño debate con mi bellísima dama y algunos de sus amigos sobre las consecuencias, sean positivas o negativas, que traería la culminación del mencionado proyectito. Por más que me duela decirlo, no todo sería color de rosa. ¡Aguanta! Antes de que te enojes conmigo y busques mi dirección para asesinarme por lo dicho, reflexiona conmigo.

Uno de los puntos que más abarcamos en nuestra conversación, fue el de saber si estamos realmente preparados para enfrentarlo como debe de ser. Piénsalo de esta manera, ni siquiera la comunidad heterosexual le da el valor que debiera ser al matrimonio. Y sabemos que nosotros, la comunidad homosexual, somos algo... intensos creo que seria la palabra que mejor lo describe. Llevas un mes en tu relación y ya tienes el cepillo de dientes y la ropa interior en su casa, al mes y medio estás convencida de que es el amor de tu vida y a los dos meses con 29 días tus maletas ya están listas para mudarte con ella. Hasta te indignas contigo misma, ¡Cómo pudiste ser tan tonta como para esperarte tanto tiempo para mudarte con ella! No tienes perdón de Dios… claro, hasta el día que cumplen cinco meses, ya no se soportan, terminan cuatro veces por semana, alucinas su obsesión por juntar las latas de refresco vacías que nunca va a donar, y es así como decides sacar tu vieja y abandonada privacidad del baúl atrapado en los escombros de tu relación y regresar a tu departamento, irte de antro para curar las penas y conocer a otra señorita para repetir el mismo ciclo, una y otra vez. Si ya estuviera aprobado el matrimonio, te hubieras casado y divorciado en un lapso de cinco meses y medio y le hubieras regalado al gobierno una buena cantidad de dinero. Está bien, te daré algo de crédito, tal vez no tú, pero te aseguro que la mayor parte de tus amiguitas son así…

La cuestión aquí no es saber si la sociedad tradicionalista mexicana está preparada o no, hablando de ella como si fuera un ente separado de nosotros mismos. Tú, que estas leyendo esto, eres esa sociedad. Tu vas a decidir si estamos o no preparados para enfrentar la infinidad de responsabilidades inherentes al matrimonio. Lo que en realidad está pasando es que no tenemos un sentido del compromiso. No tenemos siquiera la idea de los significa, vamos, ¡ni siquiera puedes comprometerte a serle fiel a tu pareja, por Dios! Esto de que se llegue a aprobar el matrimonio entre parejas del mismo sexo es excelente, demuestra un pequeño cambio de mentalidad, un destello de apertura social y un progreso bellísimo, lo preocupante es: ¿Estás segura de que no la vamos a regar? ¿Estás realmente consciente de lo que significa contraer matrimonio? ¿Aguantar ene mil cantidades de cosas desagradables para ti y vivir con ello por el resto de tu vida? Son las respuestas a estas preguntas lo que está roto. Subestimamos el valor de hacerle una promesa a alguien de amarlo (a) para siempre. Es una decisión enorme, que se supone debe definir la mitad de lo que va a ser tu futuro hasta el día en que mueras. No somos nosotros los gays, somos nosotros los humanos a los que ya no nos importa vivir acorde a esos principios morales, que ya no nos es tan imprescindible el acatarnos a las promesas que hacemos, el vivir liberados por el amor, el simplemente agregarle el valor correspondiente a las cosas que con tanto fervor exigimos.

Este artículo es simplemente una llamada de atención, una alerta y una petición para que nos analicemos como personas, y antes de ir corriendo la lesbianada mexicana como manada de toros al D.F. a casarnos, pensemos bien qué es lo que estamos a punto de hacer. Me daría muchísima pena que a los pocos meses de aprobada esta ley le terminemos dando la razón a todos aquellos que se oponen a ella: que no estamos listos, que no sabemos comprometernos, (qué por cierto, ellos tampoco saben), que hacemos las cosas como animales, sin pensar, sin valorar y sin comprender realmente el significado de un “Te amo y voy a estar contigo por el resto de mis días”. No tomemos decisiones a ciegas, si lo vas a hacer, que sea porque además de estar enamorada, estás dispuesta a cambiar tu vida y agregarle una cabeza entera a tus preocupaciones cotidianas, todo por la satisfacción de tenerla a ella a tu lado, hasta que la muerte las separe. Ahora sí, escríbeme y dime: ¿Tú estás preparada?